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EE.UU. espió a Merkel y sus aliados europeos con ayuda de cables daneses

Rosalía SánchezSEGUIRCorrresponsal en Berlín
Actualizado:31/05/2021 09:46h
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Estados Unidos ya jugaba sucio con Europa mucho antes de que Donald Trump llegase a la Casa Blanca y se servía para ello de las infidelidades entre los miembros de la UE. Según ha publicado la televisión pública danesa Danmarks Radio (DR), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense se conectó a cables de telecomunicaciones daneses para espiar a altos cargos de Alemania, Suecia, Noruega y Francia entre 2012 y 2014, aprovechando su colaboración especial de vigilancia con los servicios de inteligencia militares daneses FE. La ministra de Defensa danesa, Trine Bramsen, designada en junio de 2019, fue informada del caso en agosto de 2020 y se ha limitado a declarar tras hacerse pública esta traición a los vecinos alemanes que «el espionaje sistemático por parte de aliados es inaceptable».

Merkel hubo ya de soportar la humillación de
haber sido espiada por los servicios de inteligencia de su admirado Barack Obama, que tuvieron pinchado incluso el teléfono móvil de la canciller alemana, y ahora debe encajar que aquella operación contaba con la colaboración de socios europeos. El nivel de agravio se ve reforzado por el nivel de complicidad política que en ese momento mantenían los gobiernos de Estados Unidos y Alemania. Basta recordar el gran discurso de presentación de Obama en Europa en Berlín, una calurosa mañana de junio de 2013, con Merkel sentada a su lado y una gran multitud aplaudiendo su brillante dialéctica, mientras que, como se ha sabido después, parte significativa del gobierno y de las instituciones del barrio gubernamental de la capital alemana estaban siendo vigiladas e intervenidas, junto a altos cargos de Suecia, Noruega y Francia.

El entonces ministro de Relaciones Exteriores y hoy presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y el entonces jefe de la oposición, Peer Steinbruck, figuran entre las personas espiadas por la NSA, según la información de la DR, que sin embargo no ha presentado pruebas de que Dinamarca estuviese al tanto de que Estados Unidos usaba su sistema de vigilancia para espiar a sus vecinos. Si realmente no sabían nada, los servicios de inteligencia daneses solo podrían ser acusados de ineficientes. La NSA accedió gracias a su ayuda y no está claro sin con su acuerdo a los mensajes de texto, llamadas telefónicas y uso de internet, incluidas las búsquedas, los chats y los servicios de mensajería de numerosos cargos públicos europeos. Dinamarca alberga varias estaciones de aterrizaje clave para cables de Internet submarinos desde y hacia Suecia, Noruega, Alemania, Holanda y Reino Unido, un nudo del que la NSA se sirvió para acceder.

Preocupaciones

El espionaje de la NSA figura en un informe interno de FE bajo el nombre en clave de «Operación Dunhammer» y fue presentado a la dirección en mayo de 2015, según la televisión pública danesa. DR afirma haber confirmado la información a través de nueve fuentes que tenían acceso a información clasificada de FE, y asegura que sus revelaciones fueron confirmadas independientemente por otras fuentes. Ni FE ni su entonces director Lars Findsen han comentado la información.

Sucesivas revelaciones periodísticas sacaron a la luz esas prácticas, que la NSA había estado llevando a cabo desde los 90 y que afectaron también a otros líderes europeos, así como al Banco Central Europeo. Este último hallazgo es resultado de una investigación interna que desde 2014 ha llevado a cabo del servicio de inteligencia danesa sobre el papel de la NSA en la asociación. La investigación interna comenzó tras las preocupaciones sobre las filtraciones de Edward Snowden, que supusieron una grave preocupación sobre la forma en la que estaba operando la NSA.

Tras esta última revelación, todos los afectados prefieren guardar silencio. La Cancillería de Berlín dice solamente que se ha enterado por las preguntas de la televisión danesa y que no hará comentarios. Desde Washington, la NSA no responde a la solicitud de una reacción y la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (DNI) se niega también ha hacer declaraciones. Un portavoz del Servicio de Inteligencia de Defensa en Dinamarca se ha negado igualmente a hablar sobre el asunto. Solamente uno de los afectados por las escuchas, Peer Steinbruck, ha declarado que «es grotesco que los servicios de inteligencia amigos estén interceptando y espiando a los principales responsables políticos de otros países» en una entrevista concedida a la cadena de televisión alemana ARD, «políticamente lo considero un verdadero escándalo».

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