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jueves, junio 30, 2022

Investigan por qué fallaron los frenos de emergencia del teleférico siniestrado en Italia

Ángel Gómez FuentesSEGUIRCorresponsal en Roma
Actualizado:24/05/2021 16:14h
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La que tenía que haber sido una jornada tranquila y feliz de domingo para respirar aire de libertad después de la pesadilla del Covid, se transformó en una tragedia. De repente, 14 personas perdieron la vida en el teleférico que conecta el municipio de Stressa, en la región de Piamonte, con la cima del monte Mottarone, cerca de la frontera con Suiza.
Se cortó un cable y la cabina del teleférico en la que viajaban 15 personas se precipitó en una zona boscosa de muy difícil acceso.

Cinco fueron las familias destruidas. Había dos niños. Uno de ellos, de cinco años, es el único superviviente, gracias a que estaba abrazado por su padre. Se llama Eitan Moshe Biran, de origen israelí, perdió a sus padres y a su hermano de dos años. Está en la unidad de cuidados intensivos en un hospital de Turín. Los médicos que luchan por salvarlo dicen que serán decisivas las próximas 48 horas. El padre, Amit Biran, de 30 años, se había transferido a Pavía (Lombardía), para estudiar medicina, junto a su mujer Tal Peleg, 27 años, y Tom, el hijo más pequeño de dos años. Con ellos viajaban otros dos parientes que habían venido desde Israel a visitarlos. Todos murieron en la tragedia, salvo el hijo Eitan Moshe.

Hay otras cuatro familias devastadas que procedían de diversas zonas del norte de Italia. Vittorio Zorloni, 54 años, y su mujer Elisabetta, 38, realizaron su último viaje con su hijo Mattia, de 6 años. Al otro lado del lago Mayor se había quedado Angelica, hija de Vittorio, que dedicó un conmovedor mensaje al padre: «Papá, desde allí arriba, finalmente haremos la paz». Y este otro a su hermanastro Mattia: «Serás un ángel maravilloso y precioso acompañado de tu ‘mamma’».

«Estamos subiendo en el teleférico. Aquí estamos en el paraíso»

Otro matrimonio celebraba el 40 cumpleaños de la esposa: Angelo Vito Gasparro, 45 años, había hecho como regalo de aniversario a su mujer, Roberta Pistolato, un viaje de fin de semana para disfrutar del paisaje que el ‘New York Times’ definió en el pasado como una de las diez vistas más bellas del mundo, con una panorámica del lago Mayor, las islas Borromeas y los Alpes circundantes. Él era vigilante de seguridad y ella médico. Los compañeros del servicio sanitario de Piacenza, donde trabajaba Roberta, hoy la recuerdan así: «Era una profesional muy disponible y cordial que siempre demostró espíritu de servicio». Roberta había enviado un último mensaje a su hermana, que hoy tiene un sabor trágico: «Estamos subiendo en el teleférico. Aquí estamos en el paraíso».

En el teleférico de la muerte viajaban también dos parejas de novios: Alessandro Merlo, 29 años, y Silvia Malnati, 26 años. Igualmente para ellos era un día de celebración. Ella acaba de obtener la licenciatura en Economía y en su perfil en redes sociales había escrito citando a Goethe: «Cualquier cosa que puedas hacer, cualquier sueño que puedas soñar, comienza».

Otra pareja destruida es la que formaban Serena Costantino, 27 años, y su novio el iraní Mohammadreza Shahaisavandi, 23.

Un fotógrafo ante un acceso acordonado bajo el edificio de llegada del teleférico – Afp

Ella se había trasladado desde hacía poco a Verbania, junto al lago Mayor, con una beca de investigación del CNR y el Instituto de investigación de las aguas, después de su licenciatura en la Sapienza de Roma. Para visitarla el fin de semana, su novio Mohammadreza se había traslado desde Roma, donde estudia en la universidad y se gana la vida trabajando en un bar.

La tragedia se produjo en «ocho segundos, diez como máximo», han contado los equipos de rescate. Solo faltaban 300 metros para llegar al final del trayecto. «Vi la cabina precipitarse, no frenó», ha comentado Alex Bennet, un profesor de inglés, que por primera vez en su vida, en lugar de subir en el teleférico como suele hacer siempre, decidió subir al monte Mottarone en coche para contemplar una vista espectacular.

Continúan las investigaciones

24 horas después del accidente del teleférico, en Italia continúa el estupor por una tragedia inconcebible e inexplicable, en una jornada que era prácticamente la primera que los italianos habían salido con ánimo de gozar de la libertad recobrada y dejarse atrás la pesadilla del Covid. Difícil se hace explicar y comprender las causas del accidente: el cable había sido revisado en 2020, hace tan solo seis meses. Ahí podría estar la clave, dicen algunos medios.

Además, sigue siendo un misterio por qué no funcionaron los frenos de emergencia. La magistratura ha abierto una investigación por «desastre culposo». En las próximas horas podrían inscribirse los primeros nombres en el registro de indagados. El ministro de Transportes e Infraestructuras, Enrico Giovannini, que acudió al lugar del accidente, ha manifestado que «se abrirá también una investigación ministerial, además de la que ha puesto en marcha la magistratura. El gobierno trabaja para dar respuestas y asistencia a las familias», dijo el ministro.

«Partimos de la evidencia empírica: El cable se cortó y el sistema de frenos de seguridad no funcionó», afirma Olimpia Bossi

Esta mañana, la fiscal de Verbania, Olimpia Bossi, ha explicado: «Partimos de la evidencia empírica: el cable se cortó y el sistema de frenos de seguridad no funcionó. En cambio, sí funcionó para la otra cabina, que está bloqueada. Son precisamente los controles de los dispositivos de seguridad los que son decisivos en este momento de la investigación: podrían ser la causa de la caída del cabina, a pesar de que el mantenimiento de la estación parece estar en orden».

Mientras se concluye la investigación, queda en el ánimo de los italianos la profunda tristeza y
dolor por una tragedia inconcebible. Justo en el día en que el país retornaba prácticamente a la vida plena tras el Covid, 14 personas perdían la vida en unos segundos.

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