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domingo, junio 26, 2022

Las «cacerolas» judiciales de Sarkozy destiñen sobre toda la derecha tradicional

Juan Pedro QuiñoneroSEGUIRCORRESPONSAL EN PARÍS
Actualizado:20/05/2021 16:26h
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Los equilibrios de Nicolas Sarkozy, expresidente de la República, para evitar la cárcel o el brazalete electrónico de seguridad, se han transformado en una tela de araña jurídica personal, con un costo político devastador para toda la derecha tradicional.

El 1 de marzo pasado,
Sarkozy fue condenado a tres años de cárcel, culpable de varios delitos de corrupción. Un año de prisión firme y tres años de cárcel con remisión de pena. El expresidente pudo beneficiarse de la sustitución de la cárcel por un brazalete electrónico que permitiría controlarlo a toda hora del día y de la noche.

El expresidente se apresuró a presentar un recurso, evitando provisionalmente la cárcel o el brazalete electrónico. Comenzaron a circular un rosario de «gracietas» de gusto muy variopinto. En una emisión de tv, un muñeco disfrazado de Sarkozy ha declarado en muchas ocasiones: “Quien no ha usado un
brazalete electrónico a los 60 años es que no ha triunfado en la vida”. Alusión a una legendaria «ocurrencia» del expresidente: «Quien no tiene un ‘Rolex’ a los 50 años es que no ha triunfado».

Ante un rosario de chistes más o menos parecidos, Nicolas Sarkozy ha hecho «mutis» por el foro público.

Otro escándalo que afecta a Sarkozy

La tarde del jueves comenzó el proceso de otro escándalo que le afecta directamente: el juicio del escándalo ‘Bygmalion’, la empresa de relaciones públicas que organizó su fallida campaña electoral de 2012, cuando fue derrotado por François Hollande.

En Francia, el 2012, los gastos de campaña autorizados ascendían a 22,5 millones de euros. La campaña de Sarkozy tuvo un costo reconocido de 42,8 millones. Un costo ilegal y fraudulento superior a 20,3 millones de euros: pagados con facturas falsas y un rosario de «apaños» fraudulentos.

La justicia ha inculpado a catorce hombres y mujeres, directores de campaña, ejecutivos y publicitarios al servicio de la campaña electoral de Sarkozy. La mayoría corren el riesgo de ser condenados a varios años de cárcel y multas de cierta envergadura. ¿Estaba el expresidente al corriente del comportamiento ilegal y fraudulento de sus colaboradores más íntimos? A esa respuesta deberá responder el proceso iniciado la tarde del jueves.

Sarkozy corre el riesgo de ser condenado a un año de cárcel y varios millares de euros de multa. Hábilmente, el presidente decidió estar ausente en la primera jornada del nuevo proceso. En principio, Sarkozy debiera ser interrogado a mediados de junio. Mientras tanto, podrá evitar apariciones públicas: los chistes sobre el brazalete electrónico amenazan con seguir haciendo furor.

«Se evita la cárcel. Se evita el brazalete electrónico. Pero su caso destiñe como basura tóxica sobre su familia política»

Condenado a primeros de marzo,
Sarkozy espera un nuevo proceso, en segunda instancia, en una fecha todavía desconocida, tras la presentación de su recurso. Se evita la cárcel. Se evita el brazalete electrónico. Pero su caso destiñe como basura tóxica sobre su familia política, Los Republicanos (LR, derecha tradicional), a la melancólica espera de la aparición de un «líder carismático» para intentar salir de una crisis histórica. Al día de hoy, Sarkozy no tiene sucesor reconocido como tal.

El calendario judicial se ha convertido en una tela de araña. A doce meses de la próxima elección presidencial, la sentencia del escándalo ‘Bygmalion’, antes del verano, y la instrucción, en segunda instancia, del escándalo de corrupción, son un manantial inagotable de noticias, rumores, chistes, que van mucho más allá de la incierta suerte personal de Nicolas Sarkozy, reconvertido como miembro de varios consejos de administración.

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