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jueves, junio 30, 2022

Maduro pone tres condiciones para negociar con la oposición

Ymarú RojasCaracas
Actualizado:27/05/2021 04:57h
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Nicolás Maduro ha puesto tres condiciones para negociar con el presidente interino, Juan Guaidó, en un posible acercamiento entre las dos fuerzas políticas del país sudamericano. Por esa razón, el presidente chavista ha pedido en primer lugar «el levantamiento inmediato de las sanciones contra Venezuela. El segundo punto, el reconocimiento pleno de la Asamblea Nacional (chavista) y de los poderes establecidos en el país. Y el tercero, la devolución de las cuentas bancarias y los activos a las instituciones como PDVSA (estatal petrolera) y el Banco Central de Venezuela». Maduro ha dicho que estas serían las tres primeras condiciones que pondría sobre la mesa en este nuevo proceso que busca encontrar una solución a la agobiante crisis que vive Venezuela. «Si quieren negociar, pongo esos tres puntos», ha sentenciado durante un mensaje televisado.

Ha reiterado estar dispuesto a participar en la negociación con la oposición venezolana «en donde quiera, cuando quiera y como quiera», al tiempo que dijo estar de acuerdo con que participe Noruega y que sean invitados todos los sectores internacionales. El 12 de mayo, Guaidó, reconocido como presidente legítimo por más de medio centenar de países, aceptó negociar con el régimen de Maduro, y desde entonces ha hecho énfasis en la necesidad de poner en marcha un acuerdo de «Salvación Nacional» para recuperar la democracia del país.

Tanto el Gobierno de Guaidó como el régimen chavista reúnen esfuerzos para dejar a un lado sus diferencias ideológicas y rencillas internas, y materializar un nuevo acercamiento con el propósito de darle a Venezuela una solución al conflicto político, económico y social. Y aunque de momento no se conoce la fecha concreta del encuentro, las dos partes han puesto sus condiciones para que sea efectivo este proceso, que sería el segundo en el que participa Guaidó.

Las condiciones de Guaidó

Guaidó anunció hace dos semanas los pasos que, considera, podrían hacer efectiva la negociación para resolver la crisis en Venezuela. Dijo entonces que es necesaria la unidad de todos los factores del país para unificar esfuerzos en torno al acuerdo y para decidir unidos frente a cada escenario que plantee el régimen. Insistió, por lo tanto, en que se debe mantener la movilización de los venezolanos y el apoyo de la comunidad internacional.

Entre las condiciones para que sea exitoso este nuevo encuentro están: convocar elecciones libres y justas, entrada masiva de la ayuda humanitaria y vacunas contra el Covid-19, garantías democráticas para todos los actores que contempla mecanismos para la reinstitucionalización de Venezuela, la liberación de todos los presos políticos, el regreso de los exiliados y justicia transicional y por último la evaluación y consideración del levantamiento progresivo de sanciones. «No hacemos concesiones con la dictadura y no hay otra alternativa que lograr un acuerdo», dijo a la prensa el miércoles, dada la magnitud de la crisis.

La advertencia de EE.UU.

Estados Unidos ha advertido este miércoles que de fallar las negociaciones entre el régimen de Maduro y la oposición de Guaidó, volverá con su política de presión hacia el Gobierno chavista. El director sénior del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, Juan González, ha expresado en una conferencia de prensa que la Casa Blanca «continuará trabajando con la comunidad internacional para ponerle presión al régimen para dar pasos concretos hacia elecciones justas y libres».

El asesor del presidente Joe Biden ha dicho que Estados Unidos ha dejado «muy claros» los criterios que debe cumplir la negociación en Venezuela: «Toda negociación tendría que ser seria, concreta, irreversible y limitada por el tiempo». Del mismo modo, ha ratificado que «las elecciones (presidenciales) de mayo 2018 fueron ilegítimas y por lo tanto no reconocemos a Nicolás Maduro. Reconocemos a Juan Guaidó».

Al respecto, Maduro ha respondido el mismo miércoles que González «salió a amenazar a Venezuela y decir que vienen más presiones. Ocúpate de tu país, Colombia, y de su tragedia, y deja quieta a Venezuela (…) No te metas con Venezuela. Nos resbalan tus amenazas y tus estupideces. Venezuela va a la negociación y al diálogo».

La Administración estadounidense ha mostrado preferencias por el Gobierno interino desde que Guaidó se juramentó en enero de 2019, bajo la promesa de deponer a Maduro del poder y trazarse objetivos y recomponer el hilo constitucional en su país. Donald Trump fue el primero en reconocerlo en ese entonces como presidente legítimo, y eso generó que otros 50 países respaldaran la voluntad del joven opositor. Con la llegada de Biden a la Casa Blanca, Guaidó recibió otro espaldarazo, en momentos en los que los venezolanos han mostrado desesperanzas y aseguran que la democracia no está cerca de llegar a su país.

Noruega como mediador

Maduro y Guaidó han visto con buenos ojos que el Reino de Noruega tenga participación en esta negociación. Y de lograrse, sería la segunda vez que el Gobierno noruego reúna a las dos partes políticas de Venezuela. Ya en 2019, el régimen y la oposición exploraron una vía de diálogo, con Noruega como mediador, con el objetivo de avanzar en una agenda de temas y una metodología de trabajo. Pero las rencillas entre los dos sectores políticos no permitieron que las negociaciones dieran resultados positivos.

Aquella vez, el Gobierno chavista tanteó también en un proceso de negociación con el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, y delegados del Grupo de Contacto de la Unión Europea para escuchar sus propuestas. Pero ni en 2019, ni en 2018, cuando también hubo intentos entre el régimen y la oposición en República Dominicana, con José Luis Rodríguez Zapatero como mediador, tuvo éxitos. Y al contrario, ha crecido la confrontación entre las dos fuerzas políticas del país.

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