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domingo, junio 26, 2022

Quedan unas Fuerzas Armadas unidas, reinstitucionalizadas, a través de leyes, y equipadas para controles, dice Oswaldo Jarrín, ministro de Defensa saliente | Ecuador | Noticias

«No hay conflicto tropa-oficiales, ya se acabó», cuenta titular de ente, quien agrega que hay una estrategia de seguridad regional en la que ayuda EE.UU.

Las Fuerzas Armadas quedan cohesionadas y son la institución con más credibilidad en el país.

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, termina su periodo con una decisión que ha causado polémica y reclamos de China: Dispuso la chatarrización de unos fusiles donados por China en el régimen de Rafael Correa. Pero para él, “es un tema doméstico”. Cuando los fusiles ingresan al país son patrimonio nuestro y lo que se haga es decisión del Estado.

“Si son fusiles usados, al ver el tiempo de vida que tienen en origen, además de un informe de la fábrica de municiones Santa Bárbara, de que tienen defectos de funcionamiento por el uso, y luego un nuevo informe de Fuerzas Especiales, que no da seguridad al usuario. En esas condiciones, el Ministerio de Defensa no debe poner en riesgo a su personal militar y según la decisión, deben ser destruidos y además respaldados con el informe de Contraloría”, refiere.

En una entrevista con este Diario, Jarrín trata, además, otros temas.

¿Cuánto se ha avanzado en formar el triángulo de seguridad para frenar el narcotráfico internacional en el país?

El triángulo de seguridad incluye Puerto Bolívar, Posorja, Manta y Esmeraldas. Los tres primeros son de aguas profundas; hemos hecho todos los arreglos necesarios para que las transferencias de terrenos estén habilitadas y se pueda hacer una capitanía de puerto en cada uno. De los cuatro puertos del continente se completa el vértice con San Cristóbal, en Galápagos, que es la posición estratégica que tiene para el control del narcotráfico y la pesca ilegal.

Hemos logrado transformar la seguridad colectiva en seguridad cooperativa de Sudamérica, lo que significa que las amenazas del narcotráfico no son exclusivas de un país, sino de la región. Afectan tanto a Colombia, a Ecuador, a Perú. Y con el apoyo de Estados Unidos somos cuatro países para establecer la estrategia de seguridad común regional.

Pero, así como los organismos de seguridad de los países se unen, el narcotráfico se desarrolla. Hay avionetas y pistas clandestinas localizadas, pero caen más; hay capturas, pero así mismo aumenta el delito…

La seguridad no es ciento por ciento. No quiere decir que se acaben todas las amenazas. En todos los países del mundo siempre hay amenazas de diversa índole. No hablamos solo de avionetas. ¿Y las lanchas, y los buques y la frontera norte? Entonces cuando hablo de estrategia de seguridad común regional incluye varios frentes. Frontera norte, entregamos doce lanchas para mejorar la seguridad; si pasa el narcotráfico de la frontera, es la línea de puertos o las playas, por eso el triángulo de seguridad. El tercer punto, Galápagos, porque a su alrededor pasan los corredores del narcotráfico. Y completamos con Fuerza Aérea (…).

Acabamos de incorporar tres de los seis helicópteros H145. Entonces tenemos contacto tierra aire y con helicópteros. Interceptan radares, persiguen los Super Tucanos de la Fuerza Aérea y en tierra operan los H145 y tenemos completo todo el esquema para perseguir… Es una estrategia completa.

¿Cómo están los radares, algunos no funcionaban?

Ciento por ciento superado. Eso es un problema del gobierno anterior y no se lo vive en la época actual. Los radares Inra están todos operativos en todo el territorio, no solo radares sino satélites, mediante acuerdos…

¿En qué beneficia la estrategia conjunta con Estados Unidos, como la presencia de un avión espía permanente en Galápagos?

No hace falta que sea permanente. Es parte de la estrategia, no indicamos cuándo, cómo ni dónde operan. El complemento es que en San Cristóbal, aprobado por la Asamblea, la pista se la va a nocturnizar, para que opere las 24 horas. El Orión P3 llega a abastecerse, así como lo hace en Guayaquil o en Manta.

¿Se ha superado eso de los reclamos de que se cede la soberanía en estos convenios?

La estrategia ecuatoriana determinada por el ministro se llama Estrategia de Seguridad común Regional, con Perú, Colombia, Ecuador, con invitación a Estados Unidos, porque nosotros hemos pedido que venga. Que el avión venga no quiere decir que estemos apoyando una estrategia de Estados Unidos, es al revés, Estados Unidos apoya a Ecuador para combatir el narcotráfico.

¿Cómo quedan las Fuerzas Armadas para el nuevo Gobierno, qué queda como base?

Fundamentalmente queda la reinstitucionalización y eso se hace con leyes. Hemos recibido aprobada por la Asamblea una ley de navegación, que establece la autoridad marítima a cargo del Ministerio de Defensa y la Fuerza Naval. Y tenemos una ley que va a entrar a segundo debate en la nueva Asamblea, una ley de personal y de disciplina de las Fuerzas Armadas.

Si tenemos leyes tanto para Fuerzas Armadas como la defensa del Issfa en su autonomía y régimen especial, tenemos reinstitucionalización. El siguiente paso es la política de defensa. El Libro Blanco rige hasta el 2021 y al nuevo ministro le corresponde realizarlo.

Luego va el mejoramiento de la capacidad operativa. Hemos integrado nuevos helicópteros de la casa Air Bus y aviones para entrenamiento…

Lo más importante es que hemos equipado al Ejército, Marina y Aviación. Ejército, con doce lanchas para la frontera norte; a la FAE, con helicópteros y aviones de entrenamiento. A la Fuerza Naval, don dos buques, uno que está en construcción en nuestro astillero naval Astinave, para realizar abastecimiento en mar y el buque oceanográfico que está listo, a la espera del aval.

¿Ha sido difícil el trabajo en la pandemia y no ha habido exigencias de mejores ingresos de parte de la tropa?

Claro que sí, pero las Fuerzas Armadas no trabajan por ingresos, trabajan por servicio. Porque si fuera por ingresos, no hay dinero que pague a las Fuerzas Armadas por el sacrificio que hace.

Hay cuestionamientos por la actualización de las Fuerzas Armadas por los hechos de octubre del 2019. Hay un informe del defensor del Pueblo, a usted lo han querido enjuiciar… ¿Cómo vivieron ese momento crucial y la decisión de las Fuerzas Armadas pudo haber cambiado la historia del país?

El informe del defensor del Pueblo lo califiqué como infame, falso, incompleto. La preocupación que se tiene es de cómo se manipula políticamente con intereses mezquinos. Porque las Fuerzas Armadas están reconocidas en el país, porque en octubre del 2019 no se disparó un solo tiro: las Fuerzas Armadas sufrieron hasta humillaciones y afectaciones al personal y destrucciones de las ciudades, de áreas estratégicas y las Fuerzas Armadas estuvieron dispuestas a proteger a la población, a las áreas estratégicas.

Lo que no está bien visto y no se reconoce: se defendió a la democracia. El cambio de la sede de gobierno a Guayaquil y la conducción de la crisis eso fue por las Fuerzas Armadas. Cuando las Fuerzas Armadas en una situación de crisis tan profunda respaldan al gobernante, quiere decir que respetan el orden constitucional. Si tenemos democracia ahora es porque tenemos unas Fuerzas Armadas democráticas.

Hoy dejo las Fuerzas Armadas cohesionadas. Han demostrado que son profesionales, de vocación, no hay conflicto tropa-oficiales, ya se acabó. Esos afanes de destruir a la institución militar no se pudieron lograr y hemos recuperado los éxitos. Tenemos el primer lugar de credibilidad. (I)

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