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Siria lleva a cabo un simulacro electoral para apuntalar a Assad

Mikel AyestaranSEGUIRCorresponsal en Jerusalén
Actualizado:26/05/2021 20:10h
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Bashar Al Assad superó por segunda vez desde el inicio de la guerra el trámite de unas
elecciones presidenciales en las que la única incógnita es conocer lo cerca que quedará de obtener el cien por cien de los votos. Desde 2014, los sirios pueden elegir entre tres candidatos y esta vez Abdulá Salum Abdulá, del Partido Socialista Unionista (SUP), y Mahmud Ahmad Marai, de la Unión Democrática Árabe Socialista (DASU), partido opositor autorizado por Damasco, pusieron sus nombres en las papeletas junto al de Assad para cumplir con lo que la oposición y la comunidad internacional calificaron de
«farsa electoral». Assad y su esposa Asma eligieron Douma para depositar sus papeletas, uno de los lugares más castigados por la guerra en el cinturón rural de la capital, y aseguró ante los medios que las críticas a a las elecciones «no tienen ningún valor».

En los medios oficiales se pudieron ver desde primera hora largas filas de votantes en los centros que abrieron sus puertas a las siete de la mañana. Las fotos del presidente eran omnipresentes y en lugares como la Universidad de Damasco los estudiantes depositaron sus papeletas al grito de «por nuestra alma, por nuestra sangre, nos sacrificamos por ti, Bashar», un eslogan clásico de los partidarios del régimen.

«Por nuestra alma, por nuestra sangre, nos sacrificamos por ti, Bashar»

Las elecciones se convirtieron una vez más en una jornada de exaltación de Assad, que cuando expire este nuevo mandato de siete años cumplirá 28 años al frente de Siria, con lo que estará a solo un año de igualar a su padre, Hafez. Las urnas solo se abrieron en las zonas leales al Gobierno y fueron 12.000 los centros, según un ministerio de Interior que elevó a 18 millones el número de personas con derecho a voto.

La ley electoral siria determina que todo candidato debe haber vivido en Siria los últimos diez años, no puede tener doble nacionalidad y en caso de estar casado, su cónyuge debe ser siria… Unas medidas que cercenan las posibilidades a cualquiera de los posibles aspirantes de la oposición política en el exilio respaldada por Occidente que tuvieran la mínima intención de presentarse. La Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (CNFORS), principal órgano opositor en el exilio, denunció que «el régimen de Al Assad perdió la legitimidad al adoptar una solución militar ante la revolución popular».

El marco bélico

Las elecciones se llevaron a cabo además solo en las zonas controladas por el régimen de Damasco, y cuando
aún no se han acallado las armas.

Además, como informa la agencia ‘France Presse’, con la fragmentación del país por la guerra y el exilio de millones de personas, el número de votantes se vio ayer muy reducido. En una Siria polarizado por la guerra, las regiones autónomas kurdas del noreste ignoraron los comicios, al igual que el último bastión yihadista y rebelde de Idlib (noroeste), donde viven unos tres millones de personas.

La elección de 2021 en Siria, donde los combates han bajado de intensidad, tuvo lugar en pleno
marasmo económico, con una depreciación histórica de la moneda, una inflación galopante y más del 80% de la población en la pobreza, según la ONU.

Un reciente informe de la oenegé ‘World Vision’ cifra en más de 1,2 billones de dólares (un poco más de 1 billón de euros) el costo económico de la guerra.

En 2014, Asad recabó más del 88% de los votos, según los resultados oficiales. La tasa de participación superó el 73%. Esa elección presidencial fue la primera en la que participaron varios candidatos. Anteriormente, Bashar al Asad y su padre Hafez al Asad eran designados por referéndum, en los que el ‘sí’ solía obtener más del 97% de los votos.

Asad reemplazó a su padre Hafez, fallecido tras 30 años en el poder con mano de hierro

Para su nuevo mandato de siete años, en un país con la economía destrozada y las infraestructuras en ruinas, Bashar Al Asad se presentaba como el hombre de la reconstrucción, tras haber encadenado batallas militares con el apoyo de Rusia e Irán, sus aliados fieles. Propulsado al poder en el año 2000, Asad reemplazó a su padre Hafez, fallecido tras 30 años en el poder con mano de hierro.

El actual presidente no ha hecho mítines electorales ni ha dado entrevistas a la prensa. Con la elección, el jefe del Estado decretó una amnistía para miles de presos.

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