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miércoles, agosto 10, 2022

La exclusiva fiesta del ‘chavismo caviar’ en el paraíso natural de Canaima

Una lujosa e ilegal fiesta de cumpleaños en un tepuy venezolano es el nuevo escándalo que salpica al régimen de Nicolás Maduro, a quien una buena parte de la sociedad y ONG ecologistas llevan años acusando de ecocida. La cima del Kusari Tepuy, ubicado en el Parque Nacional Canaima, fue el lugar escogido por un empresario vinculado con el régimen para celebrar su 50 cumpleaños. Los invitados fueron figuras de la oligarquía chavista, que disfrutaron en las alturas de la reunión y brindaron con copas de champán, mientras violaban las leyes medioambientales del país y ponían en riesgo a la Amazonía venezolana.

Una zona que ya ha sido vilipendiada por los trabajos irresponsables del chavismo para construir el

 Arco Minero, uno de los ecocidios más grandes en la historia del país y que atenta contra la biodiversidad y la población indígena por la minería ilegal, la mafia y la deforestación de recursos naturales.

Osmel Sousa, en la imagen, bebiendo champán junto a otros invitados – ABC

El empresario en cuestión es Rafael Oliveros, quien, además de tener relaciones con el régimen chavista, es presidente del Grupo La Marea y director del Campamento Canaima, uno de los sitios turísticos que de este enclave localizado en el estado sureño de Bolívar y declarado por la Unesco Patrimonio Mundial Natural. El cumpleaños de Oliveros se celebró el pasado 4 de febrero y reunió a importantes figuras públicas. Entre ellas, el conocido como ‘Zar de la belleza’, Osmel Sousa, expresidente de la Organización Miss Venezuela, y la diseñadora de moda, Titina Penzini, así como otros miembros de la nueva clase alta caraqueña, quienes asistieron a la celebración con traje de gala y zapatillas deportivas.

La denuncia de la fiesta la hizo la ONG SOS Orinoco, dedicada a la protección de la Amazonía venezolana. En su página web, la organización aseguró que un evento de esta magnitud en un lugar ancestral «no es solo una violación del Estado de Derecho, sino una afrenta y una bofetada a la dignidad y el honor de todo el pueblo venezolano, especialmente en un momento tan trágico por el que atraviesa el país en medio de una crisis humanitaria compleja reconocida por todos los organismos internacionales».

La organización recalcó que «realizar una gran fiesta, boda o celebración privada, en cualquier sitio del Parque Nacional Canaima, Sitio de Patrimonio Mundial Natural, es considerado una falta de respeto hacia la cultura pemón, ya que todos los tepuyes son considerados sagrados por el pueblo pemón».

El tepuy en la Amazonia venezolana – ABC

«El impacto humano por actividades irresponsables y que además están prohibidas tiene un efecto, no solo duradero sino probablemente imposible de remediar en una escala de tiempo humana. Sobre la cumbre del Kusari Tepuy crece una vegetación de herbazal única de estas montañas tabulares del Escudo Guayanés, caracterizada por especies de gran valor científico. Estos herbazales crecen sobre suelos extremadamente pobres y rocosos, lo cual los hace muy sensibles y de difícil recuperación una vez impactados. Son muy susceptibles a los incendios, al pisoteo, a los desechos orgánicos, y es por eso que toda actividad en principio debe estar prohibida», advierte SOS Orinoco en un comunicado.

Los daños inmediatos de la fiesta sobre el medio ambiente

La directora de la Fundación Azul Ambientalistas, Victoria González, explicó a ABC que una fiesta como la que se hizo generó contaminación sonora y «seguramente desmalezaron una parte del tepuy para poder aterrizar los helicópteros, y eso implica que hubo una deforestación de la flora que afecta gravemente a la fauna que depende de esa flora. Hay que ver también los desperdicios que se generaron con productos contaminantes. No sabemos cómo quedó el tepuy». Además, añadió que «tenemos una contaminación química por la instalación de baños públicos».

Algunos de los invitados llegando en helicóptero a la fiesta de la alta sociedad venezolana – ABC

Los invitados fueron trasladados en costosos y exclusivos helicópteros. De acuerdo con SOS Orinoco, se hicieron al menos nueve vuelos hacia la cima del Kusari el pasado 4 de febrero. Al día siguiente, entre las siete y las nueve de la mañana, los invitados abandonaron el lugar. En la fiesta, los asistentes contaban con tiendas de campaña en las que pernoctaron y, en su interior, encontraron pijamas personalizados para cada uno de ellos.

En el comunicado, la ONG explica que las mujeres lucían elegantes vestidos largos y los hombres esmóquin y todos tenían zapatos deportivos. «Cada hora de vuelo de estas aeronaves ronda los 2.000 dólares. Sin embargo, no se trata de un servicio fijo del turismo de la zona, sino de helicópteros alquilados específicamente por el organizador de la fiesta», recogió el portal local Primer Informe. Según González, en el medio ambiente del lugar se están viendo daños inmediatos por la deforestación. «Ahora habría que montar una instalación científica y hacerle un seguimiento al tepuy y ver sus avances, las consecuencias de esta fiesta y la destrucción que hubo», explicó. «Es alarmante lo que está sucediendo en el país y cómo eso afecta al medioambiente. No hay un Gobierno de control que prohíba o evite cosas como estas».

Este jueves, el Ministerio Público anunció que investigará los daños causados al Parque Nacional Canaima «como consecuencia de una ‘fiesta’ organizada en dicho lugar por una empresa y un grupo de personas», dijo en su cuenta de Twitter el fiscal general chavista, Tarek William Saab, sin ofrecer detalles ni nombres.

Las redes sociales recogieron numerosas críticas a la «alta alcurnia» caraqueña. Fueron Twitter e Instagram las plataformas más utilizadas por los invitados para dejar registro de «lo bien» que lo pasaron en la fiesta de cumpleaños, pero también dejaron constancia de la violación de las leyes y de su más profunda ignorancia al respecto. En vista del aluvión de críticas y desprecio que recibieron, todos eliminaron las publicaciones. Pero para ellos ya era tarde.

Oliveros, un ‘enchufado’

El anfitrión de la fiesta es un ‘enchufado’, un término que nació en la época de Hugo Chávez y que ha sido usado en los últimos años para etiquetar a la ‘casta’ de nuevos ricos, que no es más que un grupo de burócratas corruptos. Rafael Oliveros saltó a la palestra en 2016, cuando Maduro lo nombró miembro del Consejo Nacional de Economía en calidad de coordinador del ‘Motor Turístico’. En ese contexto, Venezuela atravesaba una escasez de productos básicos, una de las peores etapas de la crisis del país, y la visión que tenía el régimen de recuperar el turismo y la economía era devorada por una hiperinflación sin precedentes. El empresario parece no haberse quedado de brazos cruzados e instaló el campamento turístico de Canaima.

Sin embargo, el tipo de turismo y actividades que Venetur (la operadora Venezolana de Turismo) y Oliveros promocionan en uno de los más emblemáticos tepuyes de Venezuela supone un peligro para el medio ambiente. Uno de los planes que ofrece la empresa turística es el ‘Kusari Under The Stars’ (Kusari bajo las estrellas). Oliveros suscribió también un acuerdo comercial con la aerolínea venezolana Conviasa a través de ConViaje, «con el propósito de incentivar el turismo en la localidad con paquetes todo incluido».

En la publicación ‘Primer Informe’ distintas fuentes aseguraron que Oliveros obtuvo las autorizaciones necesarias para operar en la Gran Sabana cuando la actual diputada a la Asamblea Nacional chavista, Marleny Contreras, esposa de Diosdado Cabello, era ministra de Turismo (2015-2018).

La empresa de Oliveros ofrece servicios turísticos que violan los reglamentos medioambientales destinados a proteger la fragilidad ecológica del lugar. Y aunque el empresario dice querer recuperar e impulsar el sector turístico en el país sudamericano -uno de los más afectados por la crisis económica-, lo hace pero transgrediendo el Reglamento Parcial de la Ley Orgánica para la Ordenación del Territorio sobre Administración y Manejo de Parques Nacionales y Monumentos Naturales. En Venezuela hay 43 parques nacionales y 36 monumentos naturales en total, que equivalen al 21,76 por ciento del territorio.

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