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miércoles, agosto 10, 2022

Captura de Caro Quintero podría ser una señal para EEUU

Ciudad de México — 

Mientras los infantes de la Marina de México cerraban el cerco al infame narcotraficante Rafael Caro Quintero en las profundidades de las montañas de su estado natal de Sinaloa, fue una sabueso de 6 años llamada “Max” quien sacó de la maleza al presunto responsable del asesinato de un agente de la DEA hace más de tres décadas.

Si bien la motivación de Estados Unidos para encontrar a Caro Quintero nunca estuvo en duda —ofrecía 20 millones de dólares en recompensa por información que condujera a su captura— había menos certeza sobre el compromiso del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, quien dejó en claro su desinterés en procesar al capo.

Sin embargo, el viernes, tres días después de que López Obrador y el presidente Joe Biden se reunieran en la domicilio Blanca, el objetivo más buscado de la agencia antidrogas DEA estaba bajo custodia mexicana.

La Procuraduría General de la República de México dijo en un comunicado el viernes por la noche que Caro Quintero fue arrestado para ser extraditado a Estados Unidos y que estaría recluido en la prisión de máxima seguridad del Altiplano, a unos 80 kilómetros (50 millas) al poniente de Ciudad de México.

En un mensaje a la agencia el viernes por la noche, la administradora de la DEA, Anne Milgram, celebró la captura de Caro Quintero al señalar que "es el resultado de años de sangre, sudor y lágrimas”.

“Me parece que en las pláticas de las conversaciones privadas entre el presidente Joe Biden y Andrés Manuel, pactaron nuevamente la entrega de narcotraficantes de alto perfil, que se había suspendido”, dijo el analista de seguridad David Saucedo.

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